Axa
Macedo Martínez
02 de agosto del 2009
Muchas personas se preguntan porque no reciben respuesta a sus oraciones, e incluso muchos de ellos tienen batallas en sus convicciones acerca de creer o no en Dios, debido a que no han recibido respuesta a lo que han pedido a Dios.
En la Biblia , que es la palabra
de Dios, encontramos muchas enseñanzas acerca de pedir, y de cómo hacerlo a
Dios, de manera que recibamos respuesta a nuestras oraciones, y aunque no es el
tema en esta ocasión que quiero compartir contigo, es necesario que lo mencione
para que veamos que en la voluntad de Dios esta que pidamos, para que cada
quien reciba lo que ha pedido.
Dios ha sido, es y
seguirá siendo fiel a su palabra, y la que me hace pensar en ello, es que lo
que menciona Hebreos 11:6 “Pero sin fe
es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios
crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Con este
versículo podríamos resumir todo el concepto de pedir, es decir, lo que pedimos,
lo pedimos al Padre acercándonos por medio y solo por medio de nuestro Señor
Jesucristo, tenemos acceso a su presencia, por medio de la sangre del cordero
de Dios (“… todo lo que pidieres al
Padre, en mi nombre…”); ahora, en hebreos leemos que sin fe es
imposible agradar a Dios. Y la petición a Dios mas efectiva es la que se hace
creyendo (con fe), de manera que ya tenemos acceso a Dios por medio de
Jesucristo por su sacrificio en la cruz, pero si no tenemos al fe para
acercarnos y pedir, sencillamente no recibiremos.
La voluntad de Dios
ha sido derramada sobre la tierra, en el cumplimiento de cada una de sus
promesas. Somos resultado del cumplimiento de ellas. Dice Hebreos 11:6, que
acercarse a Dios creyendo en Él, trae recompensas (galardones), estas son las
mismas palabras de Jesucristo cuando dijo: “…
y todo lo que pidieres al Padre en mi nombre, creyendo, lo recibiréis…”. ¿Acaso
podemos recibir algo de parte de Dios sin creer?, por supuesto que no.
La inconstancia en
la vida del creyente, es precisamente por causa de la incredulidad, la duda
hace que los Hijos de Dios se vuelvan inconstantes en su caminar con Dios. El
desanimo, la frialdad espiritual, la apatía, la depresión e incluso la
religiosidad, son el resultado de la duda, y no hablo solo de dudar al pedir,
sino dudar de Dios.
Jesús insistió en
nosotros pidiéramos a Dios en oración creyendo, si nuestro amado Maestro,
hubiese sabido que nuestras oraciones no recibirían respuesta de parte de Dios,
Él lo hubiera dicho. Pero solo hizo énfasis en que pidiésemos al Padre en su
nombre y creyendo. “… porque al que pide,
recibe… “.
¿Entonces porque no recibimos?
La inconstancia en
la fe de muchos hijos de Dios, es sencillamente por no recibir lo que piden, la
gente se acerca a Dios, porque tienen una necesidad, la mayoría de las
conversiones a Cristo, son porque se han presentado delante de Dios con una
necesidad para que esta sea contestada por Dios, y por supuesto que esto no
esta mal, el problema surge cuando no reciben inmediatamente todas sus
respuestas a las oraciones que han hecho a Dios, ahí es cuando muchos fallan, y
se desaniman.
Sucede algo curioso
que quiero explicarle, es mi oración a Dios que sea su Santo Espíritu quien se
lo revele, para que sea fortalecido en la fe y pueda usted vencer en el nombre
de Jesús y reciba todas las respuestas a sus oraciones en la buena, agradable y
perfecta voluntad de Dios.
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala
a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es
semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una
parte a otra.
No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa
alguna del Señor.
El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus
caminos. Santiago 1:5-8.
El doble ánimo,
produce desánimo. El apóstol Santiago, afirma la palabra que el Espíritu Santo
le inspira y habla acerca de la inconstancia en los caminos del hombre, es
decir, los fracasos, las derrotas, las frustraciones y el desánimo, son el
resultado de un doble ánimo, le pregunte al Señor que cual era el doble ánimo, yo quería saber; entonces me mostró algo que me sorprendió, vi a un siervo
de Dios, un conocido mío, como cada vez que se presentaba delante de Dios para
servirle, procuraba hacerlo lo mejor que podía, su mejor oración, su mejor
alabanza, su mejor predicación. Pero después de servir a Dios en sus
habilidades y dones, buscaba agradar al mundo, sus vecinos, compañeros del
trabajo e incluso miembros de su congregación que tenían vidas sumergidas en el
pecado.
¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha
hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?
Pero él da mayor gracia.
Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de
vosotros.
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros
los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro
gozo en tristeza.
Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. Santiago 4:5-8
Es Dios quien nos
anhela celosamente, es Él quien quiere llenarnos de su Santo Espíritu para que
seamos lumbreras de su Gloria en medio de tinieblas, somos nosotros quienes
debemos manifestar las maravillas de Dios, para poder exaltar su poderoso
nombre.
¿Una persona de
doble ánimo de que tiene que purificar sus corazones? De acuerdo a lo que dice
Santiago en su carta, veamos la versión bíblica La Palabra de Dios para Todos
(PDT), lo dice de esta manera:
Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Quiten el
pecado de su vida, pecadores. Concentren su mente en Dios, ustedes que
quieren seguir a Dios y al mundo. Santiago
4:8 (PDT)
Si es Dios quien
quiere acercarse a nosotros, y así como leímos al principio, que es necesario
acercarnos a Dios, creyendo que el esta ahí, y que es galardonador, pero el que
es pecador debe arrepentirse y ser redimido por medio de la sangre de
Jesucristo, y el que es de doble animo (es decir, aquel que ya fue perdonado,
pero que quiere agradar a Dios con las obras de sus manos, y agradar al mundo
participando de sus deleites), este debe de concentrar su mente, sus
pensamientos, sus sueños, sus deseos en Dios. No podemos seguir con doble ánimo
y seguir siendo inconstantes en nuestros caminos.
Dios quiere traer
respuestas a nuestras oraciones, Dios quiere darnos las bendiciones preparadas
para nosotros desde antes de nacer, Dios quiere suplir todas nuestras
necesidades conforme a sus riquezas en Gloria en Cristo Jesús. Pero es
necesario mantenernos cerca de Dios, acercarnos hasta el trono de su gracia,
para pedir y recibir, no dudando nada, sino creyendo para ver su respuesta a
nuestro favor, conforme a su voluntad para su Gloria.
Pues entonces, si hay
pecado; es necesario e indispensable el arrepentimiento, pedir perdón a Dios,
volver nuestros corazones a Dios, para que sea sanada nuestra tierra, y seamos
en verdad pueblo suyo:
Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es
invocado, y oraren, y buscaren mi
rostro, y se convirtieren de sus
malos caminos; entonces yo oiré
desde los cielos, y perdonaré sus
pecados, y sanaré su tierra.
Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, a
la oración en este lugar:
Porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que
esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para
siempre. 2 Crónicas 7:14-16
Pero si lo que hay
en es doble ánimo, porque queremos agradar a Dios para recibir sus bendiciones,
para ser considerados de su pueblo y disfrutar de la unción y su presencia,
pero también queremos seguir las corrientes de este mundo. Pues entonces
cambiemos nuestra mentalidad. Concentremos nuestra mente en Dios:
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por
medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea
la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:2
La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose,
son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no
llevan fruto. Lucas 8:14.
El mejor resultado
de nuestra oración y de nuestro caminar con Dios, esta en no dudar de Dios, el
cumplimiento de sus promesas para nuestras vidas es certero, pero debemos de
caminar en fe, creyendo, no dudando nada, pues si dudamos, nada recibiremos de
Dios.
El doble animo, es
pedir a Dios, esperando que el mundo te de, lo que has pedido al Padre en el
nombre de Jesús, No aceptes esta condición vuélvete a Él, y confía que lo hará.
Solo Dios tiene tu respuesta. Amén.
Bendiciones y hasta
pronto.

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