MIRA A LO LEJOS.
Por: Axa Macedo
Martinez
Publicado: 03 de
septiembre del 2009
A través de la Biblia podemos ver como
Dios siempre procuro el bien de la nación de Israel, y a pesar de ello, el
pueblo todo se alejaba del Dios Todopoderoso que les había librado tantas veces
de tantas batallas y de sus enemigos. Sin embrago Dios siempre ha sido fiel.
El domingo pasado
estuvimos de visita mi esposa y yo en una reunión de Iglesias, cerca de nuestra
ciudad; tuvimos el gusto de saludar a viejos amigos, que hacia ya tiempo no
habíamos visto, y también el gusto de conocer a otros hermanos. Escuchamos la
palabra en la reunión por medio del Profeta David Tapia, y también Dios nos
confirmo por medio de este profeta del Señor, lo que ya antes les habíamos
compartido a ustedes, y sobre todo lo que hemos estado pidiendo y declarando lo
que Dios nos ha confirmado que Él hará.
Estoy muy
agradecido con Dios, que me permite saber y conocer sus planes para con
nosotros, con la Iglesia
y con todo el cuerpo de Cristo. Nos llena de sumo gozo ver y oír las
confirmaciones de Dios por diferentes siervos suyos, que sin conocernos traen
el testimonio de que Dios nos ha hablado y que si lo ha dicho, Él lo cumplirá,
amén.
Precisamente,
cuando hemos recibido una palabra de parte de Dios que requiere de nuestra
perseverancia y fe, necesitamos mirar a lo lejos, y confiar que lo que hemos
escuchado del trono de Dios será hecho.
Cuando Elías el
Profeta de Dios, se presenta delante del rey Acab, y hace una tremenda
declaración diciendo: «Vengo de la
presencia del Señor viviente, el Dios de Israel. Por su poder, te aseguro que
ni lluvia ni rocío caerán en los próximos años, hasta que yo dé la orden» (1 Reyes 17:1 vPDT) esta es una palabra realmente
inquietante, y de verdad que el solo oírla nos hace pensar en el poder de una
declaración cuando sabes quien eres en el Señor y el poder que esta en tu boca,
lo importante para Elías era provocar que el pueblo de Dios se volviera de todo
su corazón a Dios, pues estaban siguiendo al Dios Baal, por causa de Acab que
había aceptado el Dios de su mujer Jezabel. Después de tres años y medio de no
haber lluvia en toda la tierra de Israel, Elías se presenta nuevamente delante
del rey para poner fina a la sequía, pero también para poner fina a la
idolatría del pueblo. Así que convoca a un reto entre los profetas de Baal y de
Asera en el monte Carmelo, para demostrar de una sola vez quien es realmente
Dios, este suceso lo puede usted leer en 1 Reyes 18, un encuentro muy
particular, en condiciones desiguales, pero con todo el respaldo de Dios
Todopoderoso a favor de su profeta Elías, donde finalmente Dios atrae al pueblo
de Israel con la demostración de su poder.
En este acto
profético tan impactante, en donde fue demostrada la mentira de Baal, faltaba
algo muy importante, era necesario que terminara la sequía, la situación había
empeorado por causa de la falta de lluvia en toda la nación de Israel, ahora
era tiempo de declarar la palabra para que lloviese nuevamente.
Recuerde que Elías
había declarado que solo por su palabra volvería a llover, las aguas se habían
detenido por tres años y medio, y nadie había conseguido que lloviese
nuevamente. La victoria era de Dios y Elías había sido el instrumento para
conseguirla. El gozo en este profeta no estaba completo, faltaba una parte muy
importante de su primera declaración, Dios ya había demostrado que es Dios
enviando fuego del cielo para consumir la ofrenda, el altar y el agua
derramada. Pero Elías tenía que demostrar que solo por sus palabras llovería.
Esta es la parte
que nos interesa, en esta ocasión quiero llevarle a la intersección del hombre
de Dios para ver llover; a la parte donde la insistencia en ver cumplir su
palabra, ya era necesario que lloviera, la gente ahora quería volver su corazón
a Dios, por tres años y medio no se habían obtenido cosechas, ya las cosas
estaban muy graves. Y la lluvia solo caería por la palabra del profeta.
41 Entonces Elías le dijo al rey Acab: —Ahora, come y bebe, porque viene
una lluvia fuerte.
42 Entonces el rey Acab fue a
comer. Al mismo tiempo, Elías subió al monte Carmelo. En la cima de la montaña
Elías se agachó y puso su cabeza entre las rodillas
43 y le dijo a su siervo: —Mira
hacia el mar. El siervo se acercó hasta donde podía ver el mar, pero respondió:
—¡No veo nada! Elías le dijo que fuera de nuevo, y así lo hizo por siete veces.
44 Al volver por la séptima vez,
el siervo le dijo a Elías: —Veo una nube pequeña, del tamaño del puño de un
hombre. Viene del mar. Elías le dijo al siervo: —Ve y dile al rey Acab que
prepare su carruaje para ir a casa. Si él no sale ahora, la lluvia lo va a
detener.
45 Pasó el tiempo, el cielo se
oscureció con las nubes, soplaba el viento y comenzó una lluvia fuerte.
Entonces Acab subió al carruaje para irse a Jezrel.
46 El Señor le dio poder a Elías
y este se ajustó la ropa para correr, y corrió tanto que llegó a Jezrel antes
que Acab.
Parecía que la
parte mas difícil del este suceso entre Elías y los profetas de Baal, era la
batalla de los altares. En verdad que este acontecimiento, marca la historia de
la nación de Israel y de las naciones vecinas. El testimonio de que Dios es
Dios, había sido demostrado, pero ahora era necesario que Elías declarara la
palabra par que la sequía terminara.
Y después de la
victoria ante Baal y sus profetas, el profeta de Dios, da indicaciones al rey
Acab, y dice que se aliste para partir de regreso pues esta por caer una gran
lluvia.
Esto parece
imposible, pues para empezar no era tiempo de lluvias, los ríos y arroyos e
habían secado ¿Qué probabilidad había de que lloviera en ese preciso momento?
Elías pudo haber dicho que llovería la próxima semana, o quizás el próximo mes,
o sin tanto compromiso también pudo haber dicho que la próxima temporada de
lluvias, las habría sin tanto problema. Pero sus palabras fueron que en ese
momento caería una gran lluvia. La palabra había sido declarada, pero cuando
Elías envía a su siervo para corroborar esta declaración profética, resulta que
no hay noticias de lluvia, si no de cielo despejado. Esto me hace recordar, el
pronostico del tiempo de el lunes pasado, en el noticiero de la mañana,
anuncian como serán las probabilidades del clima, y cada día las personas
escuchan para prepararse ese día, si salen o no, y como será la vestimenta de
ellos de acuerdo al clima; pues bien ese lunes me quedo mas claro que el ser
humano a pesar de toda su tecnología no puede asegurar como será el día, ese
día el pronostico era: “existen
probabilidades de lluvia, y podremos tener un día soleado, nuestros pronósticos
son que un probable 50% de lluvia y un 50% de sol. Hago la observación de
este pronóstico del clima, porque hacia mucho tiempo que no escuchaba algo así,
es cierto, había escuchado errores en sus pronósticos y también aciertos, pero
un 50-50 me pareció absurdo. Finalmente llovió, pero que cómodo para el
meteorólogo, seguramente después de ver llover se sentía satisfecho, por como
decimos acá en México: “le atino”.
Ahora volvamos a
Elías, a quien la Biblia
describe: “Elías fue un ser humano como cualquiera de
nosotros, y pidió que no lloviera, y no llovió por tres años y medio. Después
oró otra vez, llovió y la tierra produjo sus cosechas”. Santiago 5:17-18. Se lee muy sencillo, y tal parece que el orar
para que suceda un milagro como el que deje de llover, es tan natural como solo
decirlo. Pues le Señor Jesucristo nos enseña en su palabra que todo lo que
pidamos al Padre ne le nombre de Jesús creyendo lo recibiremos.
Pues Elías era un
hombre como nosotros, con pasiones como las nuestras (me gusta lo que escuche
del profeta David Tapia, acerca de la pasión de Elías, no vemos a un Elías
enfrentando la lujuria y la lascivia, o la mentira; pero si lo vemos
enfrentando el temor que le tuvo a
Jezabel). Pues este hombre, hizo una declaración para que dejara de llover,
bendijo a una viuda y a su hijo a quines no les falto la provisión de Dios,
después oró para que cayera fuego del cielo y así sucedió, y cuando declaro que
la sequía había terminado, esto no sucedió de inmediato. Elías sabia que había
que pelear mas por su milagro, era necesario perseverar en oración y mantener
su mirada a lo lejos en el horizonte hacia donde vendría su respuesta
Cada vez que vemos
una respuesta de parte de Dios, podemos darnos cuenta que el Todopoderoso esta
con nosotros, y ¿que pasa cuando no vemos inmediatamente la respuesta del Señor?
Vamos amado lector,
no cambies tu semblante, no hay porque desistir ante tu petición a Dios, nadie
es mas fiel que Él para cumplir sus promesas

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